Red de Guatemala, Berna - (Guatemalanetz Bern)

 

Aus: PRENSA LIBRE, Ausgabe vom 11.3.02

 

Expertos en incendios participaron en una diligencia judicial la semana pasada, para determinar las causas del siniestro ocurrido en la parroquia de Nebaj, Quiché, el 21 de febrero.

Nebaj con temor por quema de parroquia

Exhumaciones: Antropólogos que trabajan en el lugar siguen siendo amenazados

Por: Elder Interiano

El fantasma de la represión ha llegado a Santa María Nebaj, Quiché. Tras el misterioso incendio de la casa parroquial de ese municipio enclavado en el Triángulo Ixil, los vecinos temen que haya vuelto la violencia que los enlutó durante los años del conflicto armado.

Aunque todavía se investigan las causas del siniestro ocurrido la madrugada del 21 de febrero, dirigentes y pobladores de la localidad temen que haya sido intencional.

Señalan que podría haber vinculación con las amenazas de muerte contra antropólogos que efectúan exhumaciones en esa zona, quienes guardaban su equipo de trabajo en la parroquia.

El incendio consumió en aproximadamente una hora el 90 por ciento del edificio, del cual quedaron únicamente las paredes y algunos pilares de madera del patio.

El siniestro destruyó en su totalidad los muebles y la mayoría del archivo del trabajo pastoral y acompañamiento de las víctimas de la guerra interna.

Se perdió la memoria de Nebaj

"Cuando uno de los pobladores se enteró del incendio le dio un derrame cerebral. Desde esa fecha la gente se ha acercado a la Iglesia con preocupación e intención de reconstruir la parroquia", dice el párroco de Nebaj, Rigoberto Pérez Garrido.

Pérez Garrido fue el coordinador del informe Recuperación de la Memoria Histórica, Remhi, desde principios de 1995, en Nebaj.

Ahora, lamenta que se quemó la mayoría de documentos sobre las masacres ocurridas en Quiché. El religioso vivía en la parroquia, aunque señala que un día antes salió a una diligencia a Santa Cruz.

"Entre los documentos más valiosos e irrecuperables estaban aproximadamente 200 libros que databan de 1,600, en donde estaba registrado un buen porcentaje de la historia de la región Ixil. Era información única, ya que los demás libros que estaban en la municipalidad fueron quemados durante el enfrentamiento armado", relata el sacerdote.

Se sienten intimidados

Según el párroco de Nebaj, de haber existido intencionalidad en el hecho podría ser un claro signo de intimidación al trabajo de la Iglesia Católica en el área, así como a otras organizaciones que recopilan información para la memoria histórica, como las exhumaciones.

Recordó que un día antes del incendio, antropólogos de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, FAFG, trasladaron de la casa parroquial hacia la capital los restos de una exhumación en la aldea Xecot. Los profesionales dejaron su equipo en un pequeño cuarto ubicado en la salida de la casa parroquial, adonde no llegaron las llamas.

Mientras tanto, pobladores de Nebaj se han acercado al párroco Pérez Garrido para expresarle su preocupación por el incendio.

Los vecinos consideran que ese hecho podría ser una señal "del regreso de la represión", y le dicen frases de aliento al sacerdote.

"Animo padre, que mi casa la quemaron tres veces y tres veces la levanté, y eso haremos con la parroquia", le expresó un indígena.

Nebaj y el Remhi

De acuerdo al Remhi, Nebaj fue el municipio de Quiché más golpeado por el enfrentamiento armado en la década de los ochenta entre el Ejército y la guerrilla.

Los documentos indican que en el lugar se produjeron 35 masacres, entre 1980 y 1983.

Denuncia: Continúan las amenazas

Miembros de dos entidades de antropología forense denunciaron la semana pasada haber sido amenazados de muerte por escrito, por la vía telefónica y a mano armada.

La primera denuncia fue hecha el pasado 4 de marzo por la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, FAFG, que explicó que en el mensaje de intimidación se mencionaba a 11 personas, dos de las cuales laboran actualmente en el Centro de Antropología Forense y Ciencias Aplicada, CAFCA.

El 7 de marzo, el director de CAFCA, Miguel Moerth, denunció que un día antes, dos personas que habían aparecido en la lista fueron víctimas de un supuesto asalto a mano armada, a una cuadra de la oficina, aunque sólo les robaron un teléfono celular.

Ese mismo día, los antropólogos se volvieron a reunir porque otros cuatro miembros fueron amenazados de muerte por teléfono.

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